KÖRPER, BLUSH Y MATCH: ARTE MULTIDISCIPLINARIO A TRAVÉS DEL CINE

Escrito por rcb el . Posteado en //01, Diplomado Estética y Crítica de Cine

Por Gabriel Kauer  

Cuando alguien dice arte, en ciertos casos, no es tan simple especificar a cuál arte uno se refiere, ya que los límites entre una disciplina y otra se han ido rompiendo a lo largo del último tiempo de tal forma en que a veces nos enfrentamos a una obra de teatro que se acerca bastante a una obra de danza, o viceversa, o una obra musical que es más performance visual que sonora. Indudablemente, el mundo del arte puede ser un mundo multidisciplinario, en donde las distintas disciplinas se unen, no para formar una especie de collage necesariamente, sino para crear algo totalmente nuevo y lleno de posibilidades.

Hay que decir, que al momento de la creación hay palabras que delatan, que pese a que se hable de formatos distintos, es decir; cine, pintura, música, danza, etc., las similitudes entre cada disciplina son enormes. Algunas de estas palabras son; tiempo, color, estructura, movimiento, forma, figura, etc.

De todas las disciplinas artísticas, aparentemente el cine es la que más posibilidades de convergencia de otras artes tiene, ya que desde un principio usó elementos como el teatro, la música y la fotografía como elementos propios. Los artistas visuales fueron los primeros en darse cuenta de estas posibilidades y, junto con una anhelación de tiempo y movimiento, usaron el cine cómo un nuevo formato de creación. Salvador Dalí y Marcel Duchamp son alguno de los artistas que experimentaron en Cine.

Sin embargo, los artistas visuales, no fueron los únicos que experimentaron en el formato cinematográfico.  Ya en 1924, artistas provenientes del mundo de la música estaban “agregándole” imágenes a sus partituras, cómo es el caso del compositor George Antheil en conjunto con el cineasta y artista Fernand Léger, con la película “Ballet Mechanique”, concebida desde la música, y que lamentablemente, no fue hasta el año 2000, que la partitura y la película fueron combinados correctamente.

Otra disciplina artística, al igual que el cine y la música sustentada en el tiempo, que también ha encontrado en el cine un lugar de creación totalmente nuevo, es la danza.  No solo por lo evidente que es que el cine tiene mayores posibilidades de exhibición que las de un teatro de danza o de música, sino porque el cine tiene elementos propios capaces de “empastarse” en esta otra disciplina; Por ejemplo, el uso de la cámara al momento de la grabación, con la capacidad de proporcionar otro elemento en movimiento, y/o generar distintos puntos de vista, que no se tienen en el asiento de un teatro, la escenografía puede ser cambiada en una película, o puede ser un espacio natural, o lo que se le ocurra al cineasta/coreógrafo, y la posibilidad de mostrar elementos ajenos a la danza tradicional de teatro como parte de la obra misma, entre otros. En fin, las posibilidades del cine son infinitas, y muchas de ellas inexploradas aún. He ahí la razón por la cual muchos músicos y coreógrafos se sienten tan cómodos trabajando en cine.

Hay varios tipos de video danza o cine danza que circulan en internet o en televisión, y parece oportuno diferenciarlos. Por un lado están los videos de registro, es decir, una grabación de un espectáculo. Por lo general se ve el escenario y el público, por lo menos cuando aplauden al final de la obra. Estos videos tienen por lo general, mayores pretensiones en la danza que en lo cinematográfico, ya que lo importante aquí es, en primera instancia, tener un registro de la obra para futuras presentaciones, y aumentar el  público.

También está el video danza propiamente tal, es decir, una obra que fue concebida tanto desde la danza como desde lo cinematográfico. Estas obras por lo general ocupan muchos elementos propiamente cinematográficos, haciendo muy difícil que la obra de danza pueda ser presentada en un teatro tradicional, aunque algunos coreógrafos han incluido videos en sus obras, justamente para poder mantener la idea de la película original y poder presentarla ante un público. Esto se debe a que, aunque se quiera o no, el cine produce un distanciamiento entre audiencia y bailarines.

En este tipo de películas se pueden encontrar todos los elementos que se dijeron anteriormente y muchos más, ya que las posibilidades del cine son infinitamente mayores que las del escenario del teatro.

Hay que decir que el formato documental, si se sitúa desde la danza, puede mostrar distintas secuencias que se considerarían video danza, y de hecho pueden ser películas mucho más ligadas a la danza propiamente tal que al documental. El documental de Wim Wenders Pina que es un homenaje al trabajo de la reconocida coreógrafa alemana Pina Bausch, es un documental que se sustenta únicamente en las distintas coreografías, siendo un documental mucho más visual que ligado a las palabras.

Hay otro tipo de videodanza, el cual también está concebido tanto desde la danza como desde lo cinematográfico, pero se ha dado cuenta de este problema que surge al querer presentar la película ante un público en vivo. Este tipo de película, es menos ambicioso en escenografía, por ejemplo, o en cualquier otro elemento que impida que la obra no pueda ser presentada ante un público. De este tipo de películas destaca la coreógrafa alemana Sasha Waltz y su trilogía sobre el cuerpo humano.

Körper, S, y noBoby son las tres películas que conforman esta trilogía. Estas tres películas fueron interpretadas por bailarines de su compañía Sasha Waltz and guests. Körper (2000) es la primera de esta trilogía, y una de las más emblemáticas de su carrera.

Resultaría ridículo separar esta obra en sus elementos ligados a la danza, al teatro y al cine, ya que en ciertos momentos no se pueda definir claramente de que disciplina estamos hablando, sino que estamos hablando de un conjunto de elementos al servicio de una idea.

La obra trata distintos temas de forma tangencial, o algo abstracto, por ejemplo, la anatomía, la sexualidad (desnudez), la comunicación no verbal y el cuerpo como parte de la identidad.

La música, de Hans Peter Kuhn, busca, más que resaltar, ser un elemento más en la obra. En ciertos pasajes parece ser más una especie de efecto sonoro.

La obra parte con un grupo de bailarines moviéndose lentamente detrás de un vidrio. Todos llevan puesto solamente la parte inferior de su ropa interior, vestuario que será recurrente.  Se produce el efecto de que, si bien se puede hablar de un grupo de personas, también se puede hablar del concepto de masa. Una lectura interesante que se puede hacer en esta obra, y no solo en el comienzo de esta, es que la coreógrafa presenta los cuerpos de los bailarines como “asexuados”. Es decir, no hace diferencia entre hombres y mujeres. Por ejemplo en la elección de un vestuario idéntico para ambos sexos, cuando uno podría pensar que las bailarinas podrían usar la parte superior de su ropa interior. La obra está tan bien lograda en ese sentido que el público no se detiene a pensar en la desnudez como un elemento aparte, sino que pasa a ser casi desapercibido en el discurso. En la coreografía también se puede hacer una lectura similar, ya que es muy parecida para ambos sexos. A veces el hombre levanta a la mujer o a veces la mujer levanta al hombre, por ejemplo,  sin que a uno le parezca raro. En el fondo hay una especie de presentación del cuerpo como un elemento único que supera las diferencias sexuales.

La obra continúa con la danza de tres bailarines, dos hombres y una mujer, todos vestidos de negro. Aquí ocurre un juego interesante, ya que la coreografía se sustenta en el levantarse y dejarse caer de los bailarines, lo cual produce un juego rítmico.

La obra se interrumpe en el momento en el que una de las bailarinas comienza a hablar. Aquí se podría decir que la danza se acerca al teatro. No es tan relevante la historia que cuenta que podría ser considerada algo burda, sino que lo interesante es que en la simple historia, la bailarina describe ciertas partes de su cuerpo, y cuando dice alguna de estas palabras claves, señala una parte del cuerpo totalmente distinta, lo cual produce obviamente extrañeza. Aquí hay una reflexión sobre el cuerpo humano como elemento básico en la comunicación, ya que no toda la comunicación es verbal, y a veces no nos damos cuenta de la importancia que tiene el cuerpo, ya que apenas vemos a alguien que se “equivoca” al mostrarnos una parte distinta de lo que en realidad está diciendo, nos confundimos en cuanto a lo que en realidad nos está diciendo.

Otra de las muchas escenas que son interesantes, es una en la que dos bailarinas se pintan distintos órganos en el cuerpo y le “ponen” precios. Luego dicen los precios de distintas operaciones estéticas. Mientras tanto, un bailarín, con la ayuda de otro, crea la ilusión de ir sacándose distintas cosas del interior de su abdomen. Luego, los bailarines crean la ilusión de ir sacándose agua de distintas partes del cuerpo. Aquí se puede hacer una reflexión sobre el cuerpo humano en su forma menos cotidiana quizás, a través de la anatomía. ¿De qué esta hecho el cuerpo? ¿Podemos ponerle precio al cuerpo?

También se puede hacer una reflexión sobre el cuerpo como parte de la identidad, en el momento en que las bailarinas dicen los precios de las distintas cirugías estéticas, pero sin lugar a dudas, la reflexión sobre la identidad a través del cuerpo se puede hacer con mayor comodidad en la siguiente escena: Otra bailarina, con un vestuario rojo que no impide ver su desnudez, con la misma idea de decir una parte del cuerpo y mostrar otra dice cosas cómo: “Este es mi cuerpo. Yo no lo elegí, sino que nací más o menos así.  Ahora mido 1, 80 metros, peso 21 kg, etc.”

En esta escena resulta más familiar el hablar del cuerpo como un elemento importante en la creación de la identidad de las personas, y como pese a que uno no tenga ciertas elecciones, en cuanto a la constitución del cuerpo, estas igual afectan en nuestra forma de ser.

La siguiente escena continúa con la misma reflexión, al mostrar cómo miden la estatura de algunos bailarines.

Más adelante en la obra, aumenta la velocidad, y la cantidad de bailarines. Cada bailarín hace algo distinto, es decir; algunos escriben distintas cosas con tiza en la pared, otros bailan, una bailarina cuenta su cabello, y un bailarín cuenta una historia mientras muestra distintas partes de su cuerpo, una bailarina aplaude, etc.  El montaje se acelera y finalmente todo se detiene cuando se cae la pared que era el único elemento de escenografía.

En esta secuencia se puede ver nuevamente esa mezcla multidisciplinaria que está buscando la coreógrafa, al mezclar principalmente danza y teatro.

Luego de esta secuencia, la música se detiene, y la coreografía vuelve de alguna forma al comienzo, ya que se vuelve más lenta, y se puede volver a hablar del concepto de masa, ya que todos los bailarines se mueven de forma muy similar, en búsqueda de distintas formas en conjunto.

Finalmente esta unión se va a romper para evitar que la obra se vuelva monótona.

Casi al final de la obra, hay una escena que llama mucho la atención. Es una escena en la que todos los bailarines frotan con arcos de violín el cabello de la bailarina restante, y al momento que hacen eso, suena un cuarteto de cuerdas. Hay una reflexión sobre la belleza escondida, a través de la melodía propia del cuerpo humano.

La obra termina con la imagen de una bailarina mirando a través de un vidrio a otro bailarín. Hay un efecto bien logrado al momento de filmar, ya que se ve que los rostros y los cuerpos de ambos se “mezclan”, a través del reflejo. Además, a través de lo hablado se puede inferir que en realidad hay que considerar al vidrio como un espejo.  Finalmente la obra termina con esta reflexión de unidad, igualdad, y sobre la mezcla que producen estos dos cuerpos capaces de formar uno completamente nuevo.

Si bien dijimos que Sasha Waltz concibió esta película pensando en la posibilidad de presentarla frente a un público, Blush (2005) de Wim Wandekeybus es una película en la que no se considera este aspecto.

El coreógrafo belga, Wim Wandekeybus es un verdadero maestro del arte multidisciplinario, capaz de dirigir sus películas, y a sus bailarines-actores. Blush es uno de los mejores ejemplos de arte multidisciplinario, ya que hay una búsqueda por agotar la mayor cantidad de posibilidades posibles. Según el propio coreógrafo, esta película reflexiona sobre lo que es estar con una persona y perder a alguien. Además se puede hacer una reflexión sobre el lado más salvaje de los humanos, y la naturaleza.

Esta película comienza con una mujer hablando en ingles, el cual se nota no es su idioma materno. No es tan relevante lo que va diciendo, sino las expresiones que va mostrando. En la siguiente escena están todos los bailarines e incluso los músicos bebiendo alrededor de una mesa. En esta escena sucede lo mismo. No es tan sencillo entender lo que se dice, porque en varias ocasiones se interrumpen entre ellos, e incluso cambian de idioma, pero las expresiones siguen siendo legibles. Uno se da cuenta de una posible relación amorosa entre dos personajes.

En el comienzo de la película, si uno no supiera, no creería que sea una película de danza, ya que las acciones están mucho más ligadas a lo que es el teatro y el cine en general.

Recién a los diez minutos comienza la coreografía propiamente tal, la cual hace una reflexión sobre el ser humano en un nivel más básico, o mejor dicho, salvaje, a través de las distintas tomas de animales, como cerdos, ranas y delfines, y la coreografía, la cual es algo tosca. Lo primero que podemos distinguir de ciertos elementos ajenos a una danza más tradicional de teatro, es la escenografía, la cual es un escenario natural, en una especie de bosque, y, también, en las acciones mismas de los bailarines, ya que se ocupa el agua como un elemento importante en esta secuencia, y los bailarines tienen que lanzarse al agua o nadar bajo ella, como un elemento propio de la coreografía, lo cual en realidad nunca lo ha sido.

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Justo antes que comience una canción nueva, la mujer que en un principio era la primera en hablar y que ya se podría hablar de protagonista, se lanza al vacío y se puede entender que cae en agua. Esto cambia totalmente la música y la coreografía, la cual se vuelve mucho más sentimental  y lenta que la anterior. Hay un cambio de escenografía; ahora es un espacio cerrado. La danza consiste en hacer movimientos posicionándose desde el suelo; arrastrándose, mientras otra persona pisa las distintas extremidades de quien se encuentre en el suelo. La cámara se posiciona desde el suelo, variando en relación a la secuencia anterior. En esta secuencia, aparece la banda musical que está interpretando la canción, agregándole un nuevo elemento a la película, mucho más ligado al videoclip. Hay que rescatar, que una de las grandes posibilidades que te ofrece el cine en este tipo de películas, es la posibilidad de cambiar la escenografía, cuantas veces se quiera sin perder la continuidad, y sin que ocurra un raccord, ya que en este tipo de películas donde la historia no es tan relevante como otros elementos, y la temporalidad no está tan clara, el espectador no siente un vacío.

La siguiente secuencia vuelve a ligarse mucho más al teatro, en donde un grupo de personas en una casa conversan en distintos idiomas, expresando de manera exagerada sus emociones. Hay discusiones y seducción principalmente.

La siguiente secuencia sucede en una especie de sótano. Aunque hay música, se podría decir que está más ligada al teatro que a la danza. Surge la luz roja como un motivo recurrente.  Hay una atmosfera algo infernal debido a los gritos. Se pueden ver emociones mucho más fuertes como el odio y el sufrimiento. Junto a una nueva canción, comienza también una nueva danza, la cual es muy interesante, ya que es una representación en danza de una pelea. La cámara tiene ciertas tomas en las que tiene un movimiento como si estuviera siendo grabado durante un sismo, lo cual es muy común en ciertos videoclips. En esta secuencia se ve la banda tocando nuevamente y algunos podrían pensar que esta secuencia está muy inspirada en cierta estética de videoclip.

Junto a una nueva secuencia, surge por primera vez, una voz en off, la cual habla derechamente de amor.

La siguiente coreografía tiene como escenario una playa. Surge nuevamente el agua como un elemento importante. La danza ahora es en general en parejas y se pueden hacer distintas reflexiones sobre cada pareja y sobre sus sentimientos mutuos; conflictos y búsquedas.

Con una nueva canción, más lenta que la anterior, surge una coreografía nueva que sigue con la misma idea de la anterior; de reflexionar sobre esas relaciones que se establecen entre los personajes. Se ocupa con mayor frecuencia la cámara lenta, y se puede apreciar que hay una intención de conclusión. Si bien la música final es algo pasiva y reflexiva, la cantidad de distintas emociones que se mostraron durante toda la película hace imposible describir una emoción final única.

Tanto la película Körper de Sasha Waltz como Blush de Wandekeybus son películas dirigidas a un público relativamente específico, pero ambas tienen la posibilidad de ser disfrutadas por todo aquel que le interese el arte en general, ya que el espectador se encuentra con elementos provenientes de distintas disciplinas haciendo que ya desde esa perspectiva la película ya sea interesante.

Anteriormente hablamos del caso del Cine desde el punto de vista de la música. Técnicamente la música siempre ha acompañado al cine. La música puede estar en primer plano, puede ser un mero acompañamiento, puede resaltar o contrastar una acción, puede funcionar como coro griego, etc. En fin, las posibilidades son infinitas.

Pese a que la música es el arte temporal por excelencia, el espectáculo, es decir, el concierto musical, nunca se ha despegado totalmente de lo visual. Algunos compositores ahí se han dado cuenta de la importancia de la teatralidad en la obra musical. Debido a esto, es relativamente común ver en un concierto una pieza musical en la que  el intérprete tenga que moverse o mostrar a través del rostro una expresión determinada, o lo que se le ocurra al compositor.

Es bajo esta perspectiva multidisciplinaria, donde nuevamente, se pierden los límites entre las distintas disciplina, y donde la música puede insertarse en el mundo cinematográfico como sustento de la película.

Un gran ejemplo de este tipo de video musical es la película Match (1966) del compositor argentino Mauricio Kagel.

Mauricio Kagel fue sin duda uno de los compositores más vanguardistas del siglo XX al ser un pionero en la teatralidad en la música. Escribir en la partitura una orden para que el intérprete ejecute una acción fue algo muy novedoso que acerco a los intérpretes musicales al mundo del teatro.  Es tanto así, que hoy resulta común que en la formación profesional de un intérprete, este deba tomar cursos de expresión corporal. Además de compositor, Kagel fue escenógrafo, director de orquesta y de cine, ya que dirigió sus diecisiete películas.

Match es una película en la que se muestra a tres intérpretes tocando una composición de Kagel. La obra musical Match (partido) es una representación sonora de un partido de ping pong. Cada intérprete es un personaje: Los dos chelistas son los dos jugadores y el percusionista es el árbitro. En un comienzo, esta idea es bastante notoria, ya que el juego rítmico producido por los chelistas es muy parecido al juego rítmico que se produce al jugar ping pong, pero finalmente esta idea de partido se va volviendo más y más abstracta ya que resultaría bastante complejo sostener una película de 21 minutos solamente con este juego rítmico.

Si bien la película no muestra elementos ajenos a la interpretación musical, hay que rescatar no solamente lo musical, sino que lo teatral y cinematográfico también, ya que no sería un error el considerar a estos interpretes como actores o mejor dicho como personajes y la obra en si como una ficción.

El uso de planos cortos es permanente en casi toda la película. También destaca el uso de la animación del comienzo, la cual aparte de darnos la información más relevante, ocupa cómo música de fondo el sonido que produce una pelota de ping pong, lo cual combinado con el nombre de la película nos da toda la información necesaria para enfrentarnos a la partitura-película. Destaca además el uso de fotografías fijas las cuales en general muestran a los intérpretes, pero que de todas formas le dan a la película una variante interesante. Hay una toma recurrente, casi motivica, que es una toma giratoria alrededor de los intérpretes.

Los créditos finales son muy interesantes ya que aparecen escritos en los rostros de los intérpretes, los cuales sonríen y muestran distintas expresiones. Esto demuestra lo profesionales y abiertos que tienen que ser los interpretes en las artes, ya que pese a que uno se especifique en un arte en particular, actualmente las peticiones de los autores pueden ligarse a otras disciplinas.

Bajo este punto de vista resulta posible encontrar similitudes en las películas Körper, Blush y Match, ya que todas están concebidas por artistas no ligados al cine, y sin embargo todas tienen elementos cinematográficos. Hay quienes podrían suponer que por esta misma razón, no son películas destinadas a un público de cine propiamente tal, pero también hay que considerar que bajo la premisa de que el arte puede, y de hecho en muchos casos lo es, ser multidisciplinario, hay que ser capaz de rescatar todo lo que se pueda de cualquier tipo de arte.

Indudablemente estas tres películas no son las únicas en su categoría, pero si son bastante interesantes, en primera instancia de ver, y luego de analizar si se quiere, ya que en las tres películas, la forma en que se pasa de una disciplina a otra gracias a las infinitas posibilidades del cine, resulta de lo más natural, como si nunca hubieran estado separadas, lo cual todos sabemos que no es así.

En cine danza o cine musical encontramos puntos de vistas, formas de contar historias y formas de concebir el cine, que, debido a que está pensado desde otra perspectiva, resulta muy novedoso para un espectador acostumbrado a un cine más tradicional.

Tiempo, color, estructura, movimiento, forma y figura son algunas de las palabras que delatan lo similares que pueden ser las distintas disciplinas artísticas a la hora de su creación, pero es aún más obvio en el momento que los artistas que dominan al menos una disciplina, deciden probar con otras, lo cual siempre y cuando se haga de forma correcta, puede ampliar de manera notoria los límites del arte o definitivamente destruir las barreras entre cada disciplina.

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