LA IMAGEN DE LA PROSTITUTA EN EL CINE

Escrito por rcb el . Posteado en //01, Diplomado Estética y Crítica de Cine

Paula Álvarez C.  

Cuando se intenta definir ¿qué es el cine?,  las respuestas son vastas y muchas veces no logran llegar a consensos, puesto que dependerán en qué se enfoca cada sujeto a la hora de dar su opinión. Por un lado algunos tienden a centrarse en la esfera técnica del cine, en el gran descubrimiento de los Lumière y su proyector cinematográfico, en la proyección de fotogramas de forma rápida y sucesiva para así dar la sensación de movimiento. Por otro lado, están las respuestas de aquellos que se concentran en concebir al cine como un proceso de creación por parte de un autor, una experiencia estética  que consta de un proceso de “libertad” de creación que implica tomar decisiones para transmitir un discurso.

Esta idea de querer transmitir un discurso, de querer contar algo, ha estado presente desde los inicios del cine, todas las filmaciones hechas por los Lumière; un tren llegando a la estación, una niña caminando hacia una muñeca, mujeres saliendo de una fábrica obrera, son  tímidos esbozos de lo que sería posteriormente la creación de un discurso cinematográfico.

Es justamente en este punto donde pretende centrarse el presente trabajo, en el cine: sus discursos e imaginarios, considerando dos procesos. Por un lado, el cine como creador de ellos y por otro el cine como el reflejo de los discursos e imaginarios que están presenten en la sociedad. La relevancia de rescatar estos discursos recae en que otorgan la posibilidad de comprender el imaginario vigente en la sociedad  así como también otorgan la posibilidad de apreciar cómo son percibidas ciertas prácticas llevadas a cabo por la población.

Este planteamiento tiene sustento en la medida en que el cine es concebido como una entidad vital, pues en su siglo de existencia ha demostrado ser generador de cambios en los espectadores, marcando incluso a generaciones, gracias a su singularidad de apelar a los sentimientos y crear reflexiones en los sujetos. Asimismo el cine ha creado y ha tomado de la sociedad distintos estereotipos de personajes o de situaciones, los cuales han arraigado con fuerza en la sociedad.  Además “lo real del cine, se inscribe, pues, en el cine de lo real, es decir, en la totalidad de los determinismos históricos e ideológicos de los cuales las películas son el espejo o el reflejo”1

De esta manera se pretende trabajar el imaginario de la mujer prostituta en el cine y las distintas aristas que implica está estereotipación. Pues el cine y la televisión han reforzado y legitimado todo tipo de estereotipos sobre la mujer. En ocasiones la representan en papeles secundarios y tradicionales, anclados en el pasado, con los mismos roles que representó socialmente desde la antigüedad.  Otras veces, cada vez más en el cine actual, sobre todo cuando hay cada vez más mujeres directoras de cine, el papel de la mujer va tomando otra importancia y el cine, con otra frecuencia, presenta a la sociedad una visión crítica de la mujer dependiente o la de mujeres con clara independencia, responsables y autoras a la par del hombre, de los cambio que la sociedad necesita.2

Claramente,  los imaginarios creados en torno a la mujer son construidos en base a discursos,  por consiguiente también resulta relevante advertir que el género y muchos de los conceptos que le son inherentes, también son una construcción social y cultural. Tal como lo ha planteado Joan Scott “el género como categoría se sustenta en la absoluta conexión entre dos proporciones. Por un lado el género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y por otro es una forma primaria de las relaciones significativas de poder.”3 Igualmente el género comprende cuatro elementos, en primer lugar símbolos culturalmente disponibles que evocan representaciones múltiples y a menudo contradictorias. En segundo lugar, conceptos normativos que manifiestan las interpretaciones de los significados de los símbolos, en un intento de limitar y contener sus posibilidades metafóricas. Tercero, la implicancia de que  la relación de género se enmarca bajo un contexto de nociones de parentesco, pero también políticas, económicas, educativas, etc. Y por último, el cuarto aspecto del género es la identidad subjetiva la cual se crea en base a las identidades genéricas, teniendo estas últimas relaciones con una serie de actividades, organizaciones sociales y representaciones culturales específicas.4

En relación a lo anterior el fránces Pierre Bourdieu explica que “el esfuerzo para liberar a las mujeres de la dominación, o sea, de las estructuras objetivas y asimiladas que se les imponen, no puede avanzar sin un esfuerzo por liberar a los hombres de esas mismas estructuras que hacen que ellos contribuyan a imponerlas”[1]. Esta afirmación cobra relevancia cuando reflexionamos entorno a  la historia del cine, desde sus inicios éste ha sido una empresa ejercida por hombres. Por consiguiente los valores que se le circunscriben a la mujer en la esfera social, que nacen en una sociedad patriarcal, son replicados en la pantalla con gran facilidad.

La mujer loca, la mujer puta, la mujer esposa y la mujer monja, son construcciones que nacen desde una cultura en la que el hombre ocupa el lugar de dominación, sus discursos impregnan la sociedad y son los que finalmente se transforman en hegemónicos. Aquí la imagen de la mujer ha sido construida desde su corporalidad, se le cree sensible, frágil y tendiente a los “desequilibrios emocionales”, porque su cuerpo es más pequeño y con menor fuerza física que la de los hombres. Asimismo su cuerpo es naturalizado y su útero pareciera jugar un papel trascendental, se le considera un ser hecho para ser embarazado y por consiguiente hecho para ser madre.

Bajo estas objetivaciones se generan ciertos paradigmas que construyen el ideal de mujer; la buena esposa, la madre atenta, la mujer que tiene como morada el ámbito privado: su hogar. Ahora bien, estas características son consideradas en la cultura patriarcal como positivas, es decir que están acorde con “el deber ser de la mujer”. Sin embargo en la construcción del imaginario femenino existen dicotomías, es decir aquellas figuras que encarnan lo que “no debe ser” una mujer, es aquí donde entra en juego la imagen de la mujer loca, la mujer delincuente y la mujer prostituta.

Tal como señala Marta Largarde el termino “puta” es un concepto genérico que designa a las mujeres definidas por el erotismo, en una cultura que lo ha construido como tabú para ellas.[2] Asimismo  señala que la prostitución es definida como el comercio que hace una mujer de su cuerpo entregándose a los hombres por dinero. Por consiguiente cada vez que se conceptualiza la prostitución en la ideología patriarcal se la define a partir de la relación comercial del cuerpo. La autora también destaca dos cosas; que la relación mercantil no siempre es pública sino que puede ser privada, y que el cuerpo en esta idea, es asimilado a cuerpo objeto erótico, totalizado en este aspecto.[3]

De esta forma se hace relevante observar cómo el cine ha querido reflejar la figura de las prostitutas o también cómo ha dado vida a ciertas imágenes de la prostituta. Para este análisis nos ceñiremos a las siguientes películas Vivir su vida de Jean- Luc Godard, Belle du jour de Luis Buñuel, Lola de Fassbinder, Leaving Las Vegas de Mike Figgis, Malena de Giuseppe Tornatore y el Diario de una ninfómana de Christian Molina.

Vivir su vida (1960) es una película dirigida por Godard, cuyo trama cuenta la historia de Nana, una sencilla joven que abandona a su pareja para iniciar su carrera como actriz. Para esto, trabaja en una tienda vendiendo discos musicales, sin embargo el dinero no es suficiente y termina siendo desalojada de la habitación que arrienda. Frente a esto Nana se desesperada y comienza prostituirse, pues necesita dinero.

Si bien la historia contada brevemente nos parece simple lo cierto es que al analizarla detenidamente emergen un sin número de aristas. Por ejemplo cuando Nana comienza a prostituirse, no hay cuestionamientos personales, éticos, ni moral con respecto a su “nuevo” trabajo. La protagonista acepta la situación  como algo que tiene que vivir.

Esta forma de presentar la vida de Nana, puede en su época haber sido bastante polémica, puesto que no hay nada que indique que la protagonista está recorriendo un camino equivocado. Quizás su llanto en el cine al identificarse con la figura de Juana de Arco es un presagio de esto. Godard intensifica está escena jugando osadamente  con el primer plano, el rostro de Nana es enfocado hasta que la cámara se pierde en él para transmitirnos su emoción.

Ahora bien existen varios símbolos que denotan el papel que juega la figura de la mujer prostituta en ésta historia. Nana es “resguardada” por un proxeneta, quien logra ejercer un poder total de su persona por el hecho de haberse transformado en prostituta. Aquí comienza a mostrarse el modo en que Nana paga su opción de ser prostituta. Ella eligió perder el poder sobre su persona.

Otro símbolo relevante es claramente el final, Nana es asesinada, victima y mártir del ambiente turbio en que se inmiscuyó. Su cuerpo queda tirado en la calle, sin ser recordado. Por consiguiente pareciera que Godard nos quiere señalar que ocurre con aquellas mujeres que traspasan las normas de lo establecido, es decir que eligen libremente.

Es  así como aparece el arquetipo de la  prostituta como una  mujer dedicada a “un festín trasgresor de un sistema normativo y afirmador de la exigencia social de la poligamia y la virilidad, elementos constitutivos de la condición masculina. La cultura mantiene una postura negativa respecto de la sexualidad y castiga con dureza la promiscuidad de la mujer, sin repara en la del varón”[4]. Es así como surgen varias preguntas, la muerte de Nana ¿es un ejemplo de castigo por elegir salir de las normas establecidas?, ¿podía Nana haber tenido un final feliz? o ¿era esperable su final por el camino que decidió tomar?

Belle du jour (1967) es una película francesa dirigida por el director español Luis Buñuel, quien basó la historia en una novela escrita en 1928 por Joseph Keseel. La película en su época abrió las puertas a algo desconocido, puesto que hasta ese minuto adentrase en el mundo de la prostitución, de las fantasías sexuales y del erotismo era algo novedoso en la medida en que estos comportamientos se consideraban desviados[5], dado que contradecían el ideal de mujer que se promulgaba en aquel entonces. E incluso aún más, al  intentar explorar la sexualidad femenina, se estaba poniendo en jaque este ideal de mujer, pues se está afirmando que la mujer además de tener deseos, podía hacer “algo” para que estos se cumpliesen.

El argumento de la película presenta a Séverine una mujer que  tiene una vida matrimonial aparentemente placentera con un marido atento y amable. Sin embargo Séverine se muestra impasible ante los cariños de su esposo a quien constantemente evita, puesto que su libido está adormecida haciéndola parecer como frígida.[6]Claramente Buñuel nos señala que esa frigidez es producto de una educación estricta, que tiene su cauce en preceptos católicos. Esto puede ser apreciado en la escena es que se presenta a Séverine niña negando una ostia cuando está comulgando porque días antes ha sido abusada por un hombre adulto.

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Cuando Séverine comienza a tener un despertar sexual, no le queda otra opción que comenzar a prostituirse ya que su  posición de mujer esposa y de mujer respetable es incompatible con el mundo del deseo y de la actividad sexual. Por consiguiente “la única forma que ve de liberar su sexualidad reprimida es asumiendo el rol opuesto, el de prostituta; las mujeres de la vida le producen envidia por su libertad y por poder explorar el terreno prohibido del sexo.”[7]En razón de lo anterior, Séverine comienza a tener una segunda vida, en el día cuando su esposo trabaja ella se prostituye, pero en la noche debe llegar al hogar para no ser descubierta.

Buñuel juega de cierto modo a revertir los códigos que hacen una mujer prostituta, por ejemplo Séverine a diferencia de cómo normalmente lo hacen las prostitutas se prostituye en el día, mientras su esposo no está. Su tope son las 5 de la tarde y por ende de ahí su nombre “Bella de día”. Así también cuando Séverine comienza prostituirse se torna más bella, su rostro, su cuerpo ya no presentan una imagen cabizbaja, por el contrario se le ve alegre y más segura.

Indudablemente el discurso de la película topa con los preceptos católicos que promueve la iglesia y que están vigentes en gran parte de la sociedad occidental. Pues “para la moralidad occidental católica conservadora, los seres humanos deben reprimir sus deseos eróticos, como estereotipos de lo bueno. La humanidad se constituye en consecuencia, a partir de la represión del deseo, el cual, aún como valor negativo y como ausencia, es principio, esencia y explicación de lo humano, de la cultura”.[8] Pero en la película se aprecia lo contrario,  una mujer ya no es hermosa porque se mantiene casta y pura, sino que su belleza renace cuando su sexualidad se encuentra activa.

Un punto importante a recalcar es que a pesar de que las prostitutas ejercen su trabajo en  un tiempo determinado, en el imaginario colectivo de la sociedad ellas siguen siendo prostitutas fuera del tiempo de trabajo, puesto que se considera que es “un modo de vida”. No obstante Buñuel se encarga de que Séverine posea dos vidas una como “mujer de bien” y otra como prostituta. Esto se logra gracias a que se muestra la prostitución como una conducta que es manejable y que posee horarios. Esta postura de Buñuel en parte se debe a que aún posee resabios de conservadurismo a la hora de abordar la sexualidad femenina, la cual está marcada por los contrarios bien/mal, se considera que a pesar de que todas las mujeres practiquen la sexualidad, sólo las prostitutas la encarnan y la simbolizan la sexualidad.[9]

Lola (1981) de Rainer Werner Fassbinder, se sitúa en Coburgo, una pequeña ciudad de la Alemania de pos guerra, sociedad en la que los vicios y la corrupción  son palpables. A esta provincia acaba de llegar  Von Bohm, un ingeniero quien va a dirigir la oficina municipal de urbanismo.  La ciudad es manejada por Schucket, un empresario millonario, cuya fortuna fue erigida gracias a los negocios inmobiliarios de nuevas construcciones que se abrieron tras el término de la guerra. Asimismo el magnate creó un burdel, llamado la Villa Fink, residencia de su amante llamada Lola.

lola-1Lola, conoce el recién llegado Von Bohm y se empeña en conquistarlo.  Finalmente consigue enamorarlo pues le hace creer que es una mujer decente. Von Bohm seducido por Lola y sin saber de sus actividades en el burdel, decide presentarla a los hombres importantes de la ciudad en una cena. Sin embargo Lola es conocida por todos ellos y por esto no acude a la cena. Von Bohm se  entera de la verdadera actividad de Lola cuando, su subalterno Esslin le informa sobre la existencia del burdel. Von Bohm decide ir al lugar y en ese mismo instante  Lola se encuentra haciendo su show.

El ingeniero sorprendido termina con Lola y asimismo decide destruir toda la mafia de corrupción entablada por Schuckert y el Consejo municipal, dando paso a una arremetida batalla que consiste en desprestigiar al empresario y sus seguidores.

No obstante el empresario con gran astucia logra dar el brazo a torcer de Von Bohm, pues convence al ingeniero de que Lola necesita un hombre que la proteja a ella y a su hija. Von Bohm se conmueve y finalmente se casa con Lola. Sin embargo no todo termina con un final feliz, Lola continua siendo la amante de Schuckert y los negocios ilícitos siguen perpetuándose.

Fassbinder, logra situarnos en una sociedad enfrascada en los vicios y en la amoralidad. En este contexto  la figura de Lola emerge y se posiciona firmemente, pues la sociedad y sus vicios la avalan. En la película Lola claramente encarna el libertinaje, la amoralidad y el cinismo de la sociedad, no obstante es difícil emitir juicios directamente sobre su profesión, pues ella se presenta como un elemento más de una sociedad corrupta. El único que cuestiona abiertamente su trabajo es Bohm, pero este cuestionamiento viene más del hecho de que fue engañado, pues finalmente acepta casarse con Lola, siendo la única víctima en la historia.

Asimismo Lola al ser  mujer de los bajos fondos representa las ansias de “subir” en la escala social, pero esta hazaña es llevada a cabo con acciones inmorales, centradas en las mentiras y el engaño al hombre a quien sedujo, el ingeniero Bohm. De igual modo el papel que juega Lola se ve potenciado con  el uso dramático de la luz. La silueta de Lola casi todo el filme está bajo los altos contrastes de tonalidades rojas que acentúan la fogosidad y la fuerza de su temple, con variaciones tan explosivas como su carácter. La mujer como objeto erótico es exaltada por el color rojo bajo fondos azules a diferencia de Von Bohm que se ve puro, deprimido y melancólico bajo los altos contrastes de azules contra fondos rojos.[10]

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Leaving  Las Vegas (1995) dirigida por Mike Figgis y protagonizada por Nicolas Cage y Elisabeth Shue se centra en la vida de Ben Sanderson un hombre quien tras separarse de su esposa, cae en el alcohol y comienza a llevar una vida centrada en el desenfreno. Tras ser despedido de su trabajo, decide sacar todo el dinero del banco e irse a vivir a Las Vegas para beber hasta morir. La primera noche mientras va manejando su auto conoce a Sera, una prostituta con quien entabla una relación amorosa. La relación se basa en que cada uno se acepta como es, Ben acepta que Sera sea una prostituta y ella acepta el alcoholismo de Ben.

Lo relevante de esta historia es que es contada por la propia protagonista, Sera, que pareciera ser que se encuentra desahogándose en una consulta psicológica. Este recurso es muy relevante ya que indica que todo lo que veamos en la película es la opinión de Sera, son sus vivencias contadas por ella.

Sera debe sufrir un martirio pues es maltratada por su proxeneta, quien la golpea y corta su piel. El encuentro entre Ben y Sera será fortuito. Ben se encuentra manejando su auto mientras bebe incontrolablemente, llega a un semáforo y casi atropella a una mujer, ella es Sera. La pareja se conoce más íntimamente cuando Ben contrata los servicios de Sera y la lleva al hotel donde se estaba alojando. En esta parte de la película surgen escenas que marcan fuertemente el discurso que se quiere transmitir. Sera comienza a excitar a Ben, sin embargo el no quiere sexo, sólo quiere una compañía que lo escuche. Ben le cuenta su desdichada vida y su plan de suicidio etílico. Ante esto es posible  ver como Sera comienza a sentir compasión por Ben, pues ve un hombre que sufre y que perdió todo el sentido de vivir.

Posteriormente Ben invita a Sera a cenar y desde este episodio ambos comenzaran a tener una relación amorosa, aceptándose mutuamente. Consecuentemente, aquí comenzará el segundo calvario de Sera, pues ella sufre por Ben. Tiene que aguantar su alcoholismo, su vida de juerga y los pocos episodios de sobriedad. Ahora bien, por su lado Ben no sufre por la vida de Sera, pues sus recuerdos son olvidados por la ebriedad, su vida transcurre bajo los efectos del alcohol.

La pareja continúa su relación y deciden viajar hacia otro hotel, pero el punto de quiebre ocurre cuando Ben ebrio engaña a Sera con otra mujer. Ella lo echa de la habitación y él se va sin dejar rastro alguno. Posteriormente, Sera comienza a buscarlo en varios hoteles sin obtener resultado hasta que un día recibe una llamada de Ben. La pareja se reúne en un hotel, Ben se encuentra postrado producto de la sobredosis de alcohol y todo parece a apuntar a que le queda poco tiempo de vida. Finalmente Ben muere.

Analizando la película desde una perspectiva de género, se hace patente que el argumento de esta película parece marcar un quiebre. Puesto que la vida de prostituta que lleva Sara no está marcada por parcialidades. El personaje es mostrado desde una perspectiva limpia, pues ante todo lo que se quiere mostrar es su humanidad. La capacidad de amor y de aceptación que puede tener una persona. Incluso la prostitución de Sera muchas veces pasa a ser algo secundario, al espectador se le olvida que ella es una prostituta.

Los cuestionamientos morales que se hacen a Sera vienen desde los propios personajes que la rodean, quienes solo ven a una mujer erótica que viste de forma sexy. No obstante los espectadores son lo que realmente conocen la verdadera vida que lleva. Su capacidad de amor y de entrega hacia Ben, el calvario que vive por querer aceptar su condición pero a la vez intentar que se rehabilite del alcoholismo.

La película es capaz de mostrarnos las dos vidas que lleva una prostituta, es decir es capaz de desmitificar y romper aquel imaginario social en que la prostituta es vista como un sujeto que es “puta” a toda hora. Olvidándose muchas veces que detrás de ese personaje existe un ser humano. Escenas claves son la violación que acometen un grupo de jóvenes a Sera. Si bien ella acepto concurrir aquel encuentro, eso no implica que por el hecho de que exista una transacción de dinero los jóvenes puedan hacer lo que quieren con ella, por el contrario Sera pone límites. Sin embargo finalmente abusan de ella. Lo interesante es que se hace distinción entre su trabajo como prostituta y la violación que acometen contra ella. La prostituta ya no se muestra como alguien que tiene que aceptar menoscabos sexuales, ella también puede ser violada. De este modo resulta relevante la escena en que Sara se ducha tras la violación, es como si quisiera limpiarse de aquel abuso, mientras llora y recuerda la injusticia que arremetieron con ella.

La película Malena (2000) del italiano Giuseppe Tornatore, está centrada en los inicios de Italia en la Segunda Guerra Mundial, contexto en el cual se muestra como un niño adolescente se enamora de Malena, una hermosa mujer que ha llegado a Sicilia junto con su esposo. Tras el desenlace de la guerra, su marido debe ir al frente de batalla. Malena queda sola y en este periodo es víctima de los deseos sexuales de los hombres del pueblo y de las calumnias y difamaciones que hacen las mujeres de su persona. Posteriormente le avisan que su esposo ha muerto, Malena sucumbe en llanto y llega un punto en el cual está tan desesperada que comienza a prostituirse incluso con los soldados estadounidense que llegan a liberar a los italianos. No obstante, ocurre algo inesperado, el esposo de Malena, no estaba muerto y llega nuevamente a su lado, produciéndose su reconversión y su reconciliación con los pueblerinos.

A la hora de analizar la película, es posible observar que  las mujeres del pueblo llaman a Malena “puta” por el erotismo que provoca en los demás hombres. Malena es considera una prostituta a priori por el solo hecho de ser una mujer atractiva, esto tiene razón puesto que “el concepto puta es una categoría de la cultura política patriarcal que sataniza el erotismo de las mujeres, y al hacerlo, consagra en la opresión a las mujeres eróticas”[11]. Asimismo una de las formas de dominio y opresión más importantes que pueden realizar los hombres a las mujeres consiste en considéralas y convertirlas en putas: lo logran al apropiarse eróticamente de ellas.

En este caso “puta” resulta ser un insulto que pretende hacer presente el binomio de la mujer buena, aquella que no despierta deseo, con su opuesto, la mujer erótica. Este término también pretende menoscabar la integridad femenina puesto que las prostitutas para la sociedad patriarcal embriagada en cultura judeo-cristiana son sólo cuerpo erótico. Un cuerpo que no posee alma ni virtudes.[12] Pues en “esta organización de la sociedad y en esta visión del mundo, las prostitutas pertenecen a otro espacio, a la dimensión del pecado, a lo diabólico, al mal condenado y codiciado”[13].

La mujer a la que se le acuña el concepto “puta” se transforma en objeto de deseo, lo cual provoca su enemistad con sus congéneres, pues ellas también son parte de este juego dual mujeres virtuosas/ mujeres desvirtuadas, y ven en la “puta” la latente perdición de sus maridos y la destrucción de sus hogares. La promiscuidad de los hombres es explicada desde la sexualidad fémina: es la “puta” la que tiene la culpa. En este caso es Malena la culpable de que los hombres la deseen, es su corte de cabello, el largo de su falda y su ceñido vestido los que tienen la culpa.

Cuando el marido de Malena  va a la guerra, estás imágenes toman más fuerza en su persona, puesto que ya no posee un hombre que avale su honor. Este argumento es relevante en la película, puesto que con este acontecimiento comienza la caída en abismo de Malena. Ella se da cuenta que ya no tiene un dignidad que defender, por consiguiente decide que las calumnias se transformen en verdaderas y comienza a prostituirse.

En una de las escenas en que las mujeres del pueblo enojadas arremeten contra ella, le cortan el pelo. Este es un símbolo de relevancia, pues el castigo hacia la “puta” es ejercido contra su sexualidad; su cuerpo.

El destino de Malena cambia rotundamente cuando acontece un hecho inesperado, su esposo llega de la guerra y tal como si se tratara de una directriz, su presencia hace que Malena vuelva a ser la mujer esposa, la mujer que debe defender un honor y que ya no es un peligro explicito para las demás mujeres. Con tal aseveración se presenta un discurso un tanto conservador que insiste en los beneficios que  puede traer para una  mujer el establecimiento de una familia. Pues el esposo le concede “nombre” y honor a la mujer. Desde esta concepción también se desprende, como el discurso fija una idea en la que una mujer sin hombre, no posee “valores morales” o tiende  a perderlos fácilmente.

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El diario de una ninfómana (2008) dirigida por Christian Molina, cuenta la historia de Val, una mujer de 28 años, quien narra en forma de diario de vida sus aventuras sexuales, las cuales comienzan desde el despertar sexual en la pubertad hasta las relaciones que entabla de adulta. Val se presenta a sí misma como una mujer que posee gran curiosidad sexual, por consiguiente siempre está en busca de nuevas experiencias que la lleven a tener más placer. Val transforma el sexo en el centro de su vida en un verdadero éxtasis, no obstante su adicción la llevará a situaciones extremas, por ejemplo a ejercer la prostitución.

Si bien está película presenta un argumento simple y  está centrada mostrar escenas sexuales explicitas, un punto interesante a destacar es que está basada en la autobiografía de una mujer, Valerie Tasso,  escritora, sexóloga e investigadora francesa.  Narrado en forma de diario de vida, la película presenta y cuestiona “los modelos sexuales presentes en la sociedad, asimismo se acomete una revisión de todos los arquetipos que los criterios morales han impuesto a las relaciones eróticas”. [14]

Por ejemplo existen escenas claves como cuando Val escribe que por un lado le encanta tener sexo y sabe que los hombres la quieren sólo para aquello, pero por otro lado escribe que también le duele está situación porque al fin y al cabo es mujer.  Esta escena ilustra claramente un arquetipo construido por la sociedad actual, por ejemplo la idea de que una mujer que lleva una sexualidad libre es una puta. Por el contrario la película muestra que también existe  tristeza o anhelos de tener una pareja estable.

A continuación, Val  se enamora y se casa con Jaime, pero todo se desmorona debido a los celos enfermizos de su esposo y a los continuos maltratos y engaño de los que pasa a ser víctima. Frente a esto Val decide separarse.

Tras un largo sufrimiento post separación, Val logra rearmarse y salir adelante. Una significativa escena es cuando se encuentra escribiendo su diario y narra “Mi ruptura con Jaime ha estado a punto  de costarme la vida, pero ahora que he visto el final del pozo, quiero salir y ver de nuevo la luz. Después de varios meses sin tener un orgasmo mi cuerpo ha vuelto a despertarse, es como su hubiera despertado de un largo y eterno letargo, estoy hambrienta”.  En esta escena Val como una verdadera Eva, toma una manzana y comienza a jugar con ella hasta morderla cuando finalmente dice que ya ha encontrado la forma de saciar su apetito, prostituyéndose.

Cuando Val comienza a prostituirse se rompe el mito de que la mujer llega a la prostitución producto de problemas económicos, perturbaciones mentales o degeneración o relajamiento moral. Por el contrario el querer prostituirse, el lucrar con la sexualidad, puede ser también un acto libre. Val realmente disfruta descubriendo su sexualidad a la vez que explorando nuevas aristas del sexo.

En una ocasión Val es violada por un cliente y hace la siguiente reflexión “Aquella noche comprendí que la prostitución y el matrimonio no son tan diferentes, puedes convertirte en la propiedad de la otra persona y cuando esa persona es como Jaime o como Pedro, tu vida deja de tener valor”. Claramente esta frase intenta cuestionar las estructuras sociales de las que es víctima la mujer.

Un punto de inflexión acontece cuando Val es visitada por un cliente que es tetrapléjico y le dice que lo importante es aprovechar la vida todos los días. Esto causa cambios en Val, quien se cuestiona la vida que lleva y decide dejar la casa de prostitución. Es así como mirándose ante un espejo mientras se masturba, reflexiona: “por fin he descubierto el camino que debía seguir: el de ser yo misma” (…) “soy una mujer promiscua si porque pretendo utilizar el sexo para encontrar todo lo que el mundo busca: reconocimiento, placer, autoestima y en definitiva un poco de cariño. ¿Qué hay de patológico en eso? Si quieres ponerme un nombre adelante, no me importa, pero saber que lo que soy en realidad es una nereida, una dríada, una ninfa”

Tras el presente análisis se ha podido apreciar como la mujer, es enjuicia desde su propio género, pues desde un discurso patriarcal se le atribuyen ciertos valores morales y atributos que se le consideraban inherentes. De este modo se produce una naturalización y  subjetivación femenina. En esta construcción, participa tanto la sociedad como creadora de estereotipos y el cine como reproductor de ellos y también como creador de algunos.

Asimismo es posible ver en la pantalla grande (al igual que en la vida real) qué ocurre con una mujer que no sigue las normas y parámetros establecidos para su sexo, ésta se transforma en un elemento subversivo que debe ser extirpado como un nefasto cáncer social.

La figura de la prostituta pasa a ser muchas veces un mecanismo por medio del cual se transmiten enseñanzas que delatan un pensamiento antimoderno. Pues por medio de la marginación y el rechazo se intentaba demostrar a las mujeres qué ocurre cuando no se amoldaban a los estereotipos fijados.

 

Bibliografía

 

-Bourdieu, Pierre; La dominación masculina, Barcelona, Anagrama, 2000

-Largarde, Marta; Los cautiverios de las mujeres: madres esposas, mojas, putas presas y locas, México. Universidad Nacional Autónoma de México, 1997

-Guy, Donna J. “El sexo peligroso: La prostitución legal en Buenos Aires 1875-1955”, Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1991

-Marcel, Martin. El lenguaje del cine

-Scott, Joan, “El Género: Una categoría útil para el análisis histórico”, en Marta Lamas, comp., El Género. La construcción cultural de la diferencia sexual, México, Programa Universitario de Estudios de Género, 2ª ed., 2000

Páginas web

-Enrique Martínez- Salanova Sáchez; Mujeres, miradas y estereotipos en el cine: Utilización del cine para una enseñanza en coeducación. http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/mujer_en_cine.htm

-Susana Díaz: Lola de Fassbinder: Una estética dramática de los altos contrastes.

http://corteirracional.blogspot.com/2007/08/lola-de-fassbinder-una-esttica-dramtica.html

http://fuegoenelcuerpo.blogspot.com/2007/06/belle-de-jour-la-doble-vida-de-un-ama.html


1 Marcel, Martin. El lenguaje del cine.
2 Enrique Martínez- Salanova Sáchez; Mujeres, miradas y estereotipos en el cine: Utilización del cine para una enseñanza en coeducación http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/mujer_en_cine.htm  
3 Scott, Joan, “El Género: Una categoría útil para el análisis histórico”, en Marta Lamas, comp., El Género. La construcción cultural de la diferencia sexual, México, Programa Universitario de Estudios de Género. 2ª ed., 2000, 291  
4 Idem.  
[1] Bourdieu, Pierre; La dominación masculina, Barcelona, Angrama, 2000
[2] Largarde, Marta; Los cautiverios de las mujeres: madres esposas, mojas, putas presas y locas , México. Universidad Nacional Autónoma de México,1997,560
[3]Ibíd.562
[4] Largarde, Marta; Los cautiverios de las mujeres: madres esposas, mojas, putas presas y locas , México. Universidad Nacional Autónoma de México,1997,563
[5] http://fuegoenelcuerpo.blogspot.com/2007/06/belle-de-jour-la-doble-vida-de-un-ama.html
[6] http://fuegoenelcuerpo.blogspot.com/2007/06/belle-de-jour-la-doble-vida-de-un-ama.html
[7] http://fuegoenelcuerpo.blogspot.com/2007/06/belle-de-jour-la-doble-vida-de-un-ama.html
[8]Largarde, 564
[9] Ibíd. 567
[10] Susana Díaz. http://corteirracional.blogspot.com/2007/08/lola-de-fassbinder-una-esttica-dramtica.html
[11] Ibíd. 568
[12] Ibíd.570
[13] Ibíd. 573

[14] http://es.wikipedia.org/wiki/Diario_de_una_ninf%C3%B3mana_(novela )

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