M: EL Vampiro De Dusseldorf (1931) de Fritz Lang: SOBRE EL USO DE SONIDO

Escrito por rcb el . Posteado en //04, Historia del Cine

Por Agustín Figueroa S.

A leitmotif or leitmotiv /ˌlaɪtmoʊˈtiːf/ is a “short, constantly recurring musical phrase” associated with a particular person, place, or idea.”

Los monstruos no tienen caras deformes ni arrastran cadenas, sino que viven entre nosotros y pasan desapercibidos. Eso es, básicamente, lo que el filme de Fritz Lang postula. Todo en el contexto de una Alemania decaída tras la Primera Guerra Mundial, bajo una República de Weimar que era incapaz de controlar el descontento de la masa. El título de ”M: Asesino entre nosotros” sufrió las presiones de un partido nazi que pensaba que éste hacía referencia a ellos, quienes al escuchar el argumento del filme, dejaron de amenazar al director.

M fue el primer film de Fritz Lang en hacer uso de sonido. Este cambio fundamental fue empleado de manera muy inteligente por el director. Al principio Lang se rehusó a usar sonido en este filme, irónicamente fue determinante para la  joven historia de los talkie films.

Lang manejó el nuevo medio de una manera muy profesional. Las voces en off, la música y el silencio son los fuertes dramáticos.

El uso del silencio es de una inteligencia dramática genial. No es común hoy en día el uso de éste, al ver este filme cabe reconsiderarlo. El silencio está muy bien empleado, especialmente en la larga secuencia en la que el asesino conoce y seduce a la niña a irse con él. Prolongados silencios, la imposibilidad de escuchar los diálogos entre el potencial asesino y su víctima agregan a esta secuencia un dramatismo incómodo.  El uso del silencio parece casi un experimento por parte del director.  La escena de la persecución es un ejemplo de la tensión que produce el silencio, como si nadie viviese allí, como si la ayuda nunca fuera a llegar. Después de unos segundos el espectador comienza a incomodarse ante la ausencia de sonido, un efecto bien logrado. El asesino manda una carta a la prensa, la leemos en silencio. Chiflidos y silbidos son ocasionales, entrando punzantemente por nuestros oídos. El silencio de la cuidad también expresa su miedo, nerviosismo y vacío.

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El elemento más característico de M es el uso del leitmotif.  El silbido del asesino, que simboliza su violento impulso a matar, nos acompaña por todo el filme. Su uso en off como elemento narrativo es espectacular. Vemos las calles vacías, escuchamos el silbido, el asesino está cerca. Un primer filme sonoro en donde un ciego descubre al asesino por la melodía que silba es un toque de genialidad. El sonido expresa tanto como la imagen. El asesino no puede resistir sus impulsos. Al sonar “In The Hall Of The Mountain King” sabemos que el asesino está cerca, aunque no lo veamos.

Es sonido no es un medio más, sino que también agrega narrativamente a la película. El asesino es descubierto cuando uno de los guardias ESCUCHA el golpe de un metal. El asesino es descubierto por los sonidos que emite y provoca. Tus sonidos te delatan. Un detalle no menor al ser la primera película sonora de Lang. El sonido pasa a ser protagonista. Lang entendió que el justo uso del sonido funcionaría como un elemento expresivo y narrativo. El uso del sonido fuera de campo en la escena de la captura es un ejemplo del potencial del sonido. La tensión sólo aumenta a medida que escuchamos los diálogos de los captores, mientras el asesino se esconde ante nuestros ojos.

Es impresionante la visión del director respecto al diseño sonoro. Muchos de estos elementos son básicos para nosotros pero cuesta imaginar que en la primera producción con uso de sonido se tuviera tan presente su potencial. Al humano se le hace difícil hacer buen uso de las nuevas tecnologías, Lang tuvo un acierto. Menos es más se dice muchas veces, en M es así. La falta de confianza de Lang hacia el sonido fue fundamental, haciendo uso de él sólo cuando era necesario. No es necesario, en términos de expresión, que se escuche el tráfico o las conversaciones en las calles. Una ocasional bocina, un silbido, un grito  expresan lo necesario. Estimular la mente e imaginación del espectador.  

Al comienzo del film ocurre un diálogo, que a mi juicio, dicta clases del uso de sonido, junto con un simbolismo de una ironía brutal.

-¿Qué pasa? -Aunque les prohíba a esos niños 50 veces cantar esa maldita canción del  asesino, se pasan el día cantándola.  ¡Como si no se hablase ya bastante del asesino! -Déjalos.  Al menos, mientras les oyes cantar, sabes que aún siguen ahí.

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